LA GUITARRA EN EL ROPERO

- . - . Por L.Morgan~Finkelstein


- Se debatía hace algunos años en estúpidos programas de avanzadilla cultural, acerca de si era posible establecer alguna diferencia entre lo erótico y lo pornográfico, como si ambos fenómenos estuvieran tan interligados como los binomios razón-locura, bondad - bobera (y otros cuyos límites suelen confundirse hasta hacerse indistinguibles) cuando en verdad tienen tantos puntos de coincidencia como puede tenerlos un dátil envuelto en una feta de panceta, pinchado en un escarbadientes y crepitando alegre sobre la sartén, con la fatídica ley de Newton, que tan incordiosa nos resulta tanto a obesos como a pobres de espíritu. La creación del término "pornográfico" es obra del humorista y filósofo cínico Luciano de Samósata (125?-192) quien lo utiliza por vez primera en sus "Diarios de una cortesana". Pornographos significa escritos sobre prostitutas pero con el tiempo, como sucede con muchas palabras, su significado evolucionó ampliándose de tal manera que puede aplicarse a la cara del señor Baseoto, de Astiz, de la chanchita Alsogaray y a toda la historia argentina en general. Pornográficas son las cámaras de los noticieros enfocando la sangrecita más y más cerca, y esas películas en las que algún negro, un árabe o un latino provistos de una oxidada tenaza, se dedican arrancárles los párpados a las cándidas viejecitas no tanto por conseguir dinero para drogarse sino por dar curso a su genética maldad. Pero qué escándalo si en ese mismo horario de "protección al menor", llegara a asomarse un tímido pezón. Por supuesto, también están las películas específicas, pero en éstas lo pornográfico radica en la falta de imaginación y buen gusto con los que están hechas que en ver a dos cuerpos esbeltos copulando. Son tan aburridísimas. Primeros planos que duran cinco minutos y en los que pito-entra-en-concha-pito entra-en-concha, que resultarían más apropiadas para lecciones de anatomía o de educación sexual para niños avisándoles que ésa es la manera de llamar a la cigüeña. Lo pornográfico es vulgar y berreta, es ignorancia en estado puro y por tanto proviene del astral bajo y emparenta con la muerte. Lo erótico es tan pequeño que apenas conseguiríamos pasarlo por el ojo de la cerradura, pero tampoco remite estrictamente a lo sexual. Hay erotismo en la velocidad del alfil que desde la gran diagonal precipita a la pesada torre fuera del tablero. En la sangre caliente del cuello de la gacela inundando la boca de un león hambriento, etc. Entre los dos especimenes de la aborrecible humanidad, resulta evidente que el llamado sexo débil (de mayor capacidad sexual que su opuesto) constituye un ser esencialmente erótico. La perfección del cuerpo femenino revela secretos de Dios. Paradojalmente nadie como La Iglesia puso tanto empeño en su ocultación. 1231 (papado de Gregório lX) viene La Inquisición con mazo dando, y por tanto condenando por herejía toda forma o manifestación de desnudez, al punto de poner taparrabos a las bestias que acompañaban a Little Jesus en el pesebre. Siglos más tarde, durante El Renacimiento, cuando sopló un viento de aire fresco y ésta perdió un poco de poder, el desnudo, particularmente el femenino, volvió a ser tratado como tema, surgiendo obras de la magnitud de "El Nacimiento de Venus" de Sandro Botticelli, que pinta eternamente unas mujeres de atemporal belleza. El hombre, si algo de Bueno hizo fue dedicarse a adornar el cuerpo de la mujer alumbrando inventos como las medias de seda, el portaligas y los zapatos de tacón, cosas todas que estallan directamente en el centro del deseo. El envoltorio que cubre descubriendo el cuerpo de la fémina lo realza, igual que el marco hace con el cuadro. Así nos enganchan también nuestras golosinas favoritas, papeles metalizados y colores brillantes. El ornamento, lo "superficial" importa tanto como el contenido. Eso es el erotismo. Según Robert Graves, la persistente satanización del cuerpo femenino y de la mujer en general habría que buscarla en tiempos muy antiguos; cuando no se sabía nada de nada, y de todo, muy poca cosa, se creía que una mujer quedaba embarazada por dormir una siesta debajo de un manzano o por exponerse demasiado a la radiación de la luna llena, pero cuando por fin el hombre se dio cuenta de lo de la semillita en la tierra; comenzaron los PROBLEMAS para ellas, esto es vertiginosa e instantánea pérdida de poder social y religioso. En la religión olímpica regida hasta entonces por el trinomio femenino Afrodita-Hera-Palas Atenea, (asociadas a las tres fases lunares, llena-vieja-nueva). Irrumpen los mitos apócrifos cuya misión era reformular, masculinizando la religión, surgiendo Zeus como Dios (y referee) de los dioses. Entre los dioses menores apareció ese angelote regordete y cursi, que tira las flechas, cuya réplica en yeso pintado de dorado, suele alegrar las repisitas de las amas de casa : Eros , hijo del arco iris y del viento del Oeste, que despojó a Afrodita-Venus de sus funciones y hasta de significación semántica puesto que lo afrodisíaco pasó a ser algún aditivo que calienta, y lo venéreo se liga a la enfermedad, si bien es lícito decir "placer venéreo", suena igual de lindo que Chancro´s Love. En la primera versión del viaje de los argonautas, "Argonaútica" escrita por Apolonio de Rodas ( 295-230 a.c.) Hera y Atenea andan precisando que Medea se enamore de Jasón a fin de que este cumpla su objetivo que es robarse El Vellocino de Oro, y por eso van a visitar a Afrodita quien ya se dice impotente, las flechas las dispara "su hijo" y este es intratable y caprichoso como buen mocoso. Así pues, para convencerlo las diosas le regalan una especie de pelota con asas para que el bobalicón juegue lanzándola por entre las estrellas............................................y volviéndola a atrapar.

 


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No debería extrañarnos, salvo por la escasez del bagaje cultural de los músicos de rock nacionales (cosa esta que puede observarse en la pobre obviedad de sus temas; sin necesidad de rescatar a quienes lo hacen por sí solos) que un músico de punk rock como en el caso del Anteojo Yamandú pueda ser simultáneamente artista plástico sin por ello trocar de peinado. Si es un bicho raro ha de ser por méritos de otras clases. A su casa laboratorio de Doctor Neuras, explorando imagen y sonido, es frecuente llegar y toparse con un concierto para cuerdas de Bocherinni o con un grupo de la Guyana Francesa que parece estar escupiendo la bilis de Belcebú y que vaya ud a averiguar de donde lo sacó. El sujeto puede estar de varios humores, bien puede hacerle a uno sentir que es un importuno vendedor de aspiradoras brotado a la mitad de su plato de espaguetis y clavarle un tenedor con restos de tuco en el cogote gritando "Muere! Muere! Maldito siempre te deteste, Muere!, o escucharlo con la misma atención que prestaría a un testigo de Jehová o mostrarse como un anfitrión encantador que prepara café y propone candorosamente : Hoy es martes, Podríamos emborracharnos . Habiéndole preguntado por el origen de las modelos, contestó que las chupaba todas de Internet, chateaba un poco, les mostraba las fotos y sin vueltas les decía "querés que te saque a vos?" Si consigue luego pasar de la foto al fatto, es algo que nuestra natural discreción nos impidió averiguar, sin embargos El Profesor Yamandú aclaró "generalmente no las vuelvo a ver" y nosotros no osamos desconfiar de sus altos interés científicos. Sí podemos atestiguar haber visto a más de 4 pajarracos de ansia sarnosa preguntar por las señas particulares de algún bello culano, ante el mutismo del dueño de la cámara. Por otra parte, resulta tan loco que una mujer se deje retratar en pelotas por un desconocido que pregunté por la motivación que podría moverlas:- "son minitas exhibicionistas" me dijo y yo abrí grande mi bocota, puesto que en mi anticuada concepción, el exhibicionista era un señor envuelto en un perramus que de pronto desplegaba unas alas de vampiro y un Fernando Miembro en erección. Partiendo de este dato, la interacción con el azar aporta mucha sal a estas fotografías puesto que no son las que el autor planeó sino las que el destino quiso. Al contemplarlas llegan reminiscencias cinematográficas, estridencia de colores y motivos kitch, evocan una estética que Almodóvar tomó para sí como sello de marca pero que fue inventada por Roman Polanski en" Rosmary´s Baby", sin dudas el mejor film de terror de todos los tiempos, seguida de cerca por El Inquilino, del mismo director. En cuanto a las medias rasgadas, quien haya visto "Arroz Amargo" pilar del neorrealismo italiano, de Giuseppe De Santis, sentirá erguirse en su memoria como una Minerva irradiante aquella Silvana Mangano que recogía arroz, toda pobrecita, en short y medias negras agujereadas, como un icono sexual capaz de eclipsar a la mismísima Sophía Loren. En ciertas galerías la pericia del autor saca tanto jugo de su modelo como en la divertida secuencia de la chica de la pata de yeso, que parece decirnos ven? en una mujer hay 1.000 mujeres, y por cierto (sin desmerecer a los demás , de quienes hablaremos más adelante) aparece un culo tal, que al contemplarlo se siente uno en la edad media cuando se creía que el planeta era sostenido por 4 elefantes y 2 tortugas gigantes, viajando en cáscara de nuez, perdidos y resucitados luego de la tempestad, y ahora cayendo por el surco hacia el final de la tierraaaaaaaaaaaahhhhhh.... Santa lujuria. Recorriendo las distintas galerías podremos pasearnos por entre una ensalada de cuerpos cruzando chorros de cristalina belleza. En la 10, unas piernas de cera, inglesas, nos llevan a un horrible y depravado crimen cometido en la campiña, pero si nos metemos por la 6, sorprenderemos a una especie de Marilyn Monroe en el baño, con un vestidito y unas bragas que parecen pétalos blancos rodeando una rosa. Saliendo de la 3 APARECE un trasero que trasciende las fronteras del tiempo y del espacio, no parece ser de este mundo y...sin embargo ahí está, con un aire de flower power que recuerda esos posters atrevidos de los años 70. Al asomarnos por la ventana 11 y encontrarnos con ese animal irradiante de felinidad, uno piensa ya que si un hombre consiguió, y con un truco tan simple además, contemplarlo de esa guisa, y sugerirle además tal o cual posición....porque de acá la luz no da, o agachate un poquito para Allá..... no tanto .....así así quedate así! el tipo no puede menos que ser un genio. Los paparulos de siempre jamás, pusieron el grito en el cielo durante la exposición en el Centro Cultural Borges porque había niñooooooooooooooos entre la concurrencia, quienes sin dudas al ver una hembra desnuda como su madre, podrían sufrir trastornos psicológicos irreversibles. Persiguiendo ese criterio sugiero que en los museos se pongan esas barritas negras que utilizaba la censura para tapar anos, senos y pubis en lugares como El Museo del Prado que podría ser visto como un palacio de la indecencia puesto que allí está La Maja Desnuda de Goya, todas las alegres lechonas de Rubens cantando en pelotas mientras hacen una ronda y si se fija, en El Tríptico de las Delicias, del Bosco a un caballero le está brotando una flor del orificio anal y si eso no es un atentado moral, que alguien me diga que es. Al mismo tiempo, como decía más arriba, se acepta como normal que los infantes asistan a escenas de violencia y crueldad rayana en el desparpajo, y eso habla de que el actual estado de las cosas no anda sobrado de salud y que La Estupidez sigue siendo una potencia invencible. Quise saber por qué las chicas aparecían sin cabeza, su amo, me dijo vagamente que no quería sacar rostros. Ahí me entró la sospecha de si el bueno Yamandú no sería otro que Landrú con peluca que, olvidadizo, va a buscar la guitarra y al abrir el ropero, todas las cabezas cortadas se le vienen encima, cayendo por el piso y rebotando con sonidos asquerosos. Durante la muestra, en el fondo rojo de mi copa apareció un tipito susurrando desde El Más Allá:- " son la mujer ideal, viejo! Fijate: no hablan, no les tengo que tapar la cabeza con la almohada como a mi señora, y no tienen pretensiones de pensamiento!"